miércoles, 26 de abril de 2017

Rockpauli: El día en que mi alma se rompió

Había un bebé que me hizo tan feliz. Nos hizo muy felices. Sólo saber que existía nos llenaba el alma.

Todos estaban felices y me emocionaba cada vez que le contaba a alguien. Todos querían saber cómo estaba, todos querían ver mi panza gigante. Yo también. Me daba una curiosidad saber cómo cambiaría mi cuerpo, nuestras vidas.

Lo sentía crecer, lo sentía moverse. Al principio no sabía si eran mis tripas o si era él, pero ya estaba aprendiendo a diferenciar.  Me llenaba tanto de ilusión mirarme la panza crecer y crecer. Estaba adentro mío. Era mi bebé. Me daba risa como se movía en la primera eco o como se acurrucaba a un puro lado, dejándome la panza deforme. Me encantaba decirle a mi amor que me la tocara, intentando que él lo sintiera también. Me encantaba mirarme al espejo y ver como iba cambiando para que él pudiera vivir.

Un día el saquito que era el límite de su mundo se rompió y el miedo llegó cargado de mucha sangre. El doctor nos dijo que él era muy chiquito para nacer, que tenía que intentar retenerlo por al menos cuatro semanas más. Lo intenté. Tomé mucha agua, muchos remedios, me movía lo mínimo y trataba de mantenerme tranquila. Acostada en esa cama de hospital intenté cuidarlo, protegerlo, pero no lo logré... Le dije que si se quería quedar con nosotros tenía que ayudarme, pero...

Siete días después empezó el dolor. Cada 6 minutos, cada 5, cada 3. Yo sufría. Su padre sufría. No sabíamos qué hacer. Yo intentaba relajarme, intentaba manejar el dolor. Las matronas no me creían, no me ayudaban y se molestaban cuando las llamaba pidiendo ayuda. Mi amor llegó al hospital y trató de ayudarme él, pero nadie podía hacer nada. Me examinaron mientras el dolor me inundaba y me mandaron a preparto. Pude ver a mi amor un momento y me dijo que pronto lo dejarían estar conmigo. Pero no lo dejaban estar conmigo y cada uno sufría a uno y otro lado de la pared. No nos dejaban estar juntos y cada uno sufría solo. Yo en la camilla, mi amor en la sala de espera. No podíamos hacer nada más que esperar.

Mi amor se echó en las sillas con los ojos cerrados. Yo me concentraba en manejar el dolor, en manejar esto que me estaba pasando. Y entonces empezó a llegar una profunda calma. Llegó un silencio, una paz. Yo acostada de lado a un lado de la pared. Mi amor tendido de espaldas al otro. La angustia desapareció, nos quedamos los dos dormidos y hubo paz. Por varios minutos, no sé cuántos, estuvimos los tres unidos, tranquilos. La paz nos conectaba, estábamos juntos. Fuimos familia por esos minutos, separados por paredes y piel.

El momento pasó. Mi amor finalmente pudo estar conmigo. Le dije que el dolor había bajado, que las contracciones se estaban distanciando y nos llenamos de esperanza. Nos quedamos juntos y vimos como el dolor volvía. Cada 5, cada 3 y de pronto no se fue más. Yo no lo podía soportar, era demasiado fuerte. Temía desmayarme y dejar a mis amores. Sentía cómo esa fuerza que me mantiene viva haría lo que fuera por seguir manteniéndome viva y eso significaba que tendría que perder a mi bebé. Sabía que o moría yo o moría él y mi cuerpo no estaba dispuesto a que muriera yo.

Nos volvieron a separar y nos quedamos solos, cada uno a su lado de la pared. Yo gritaba y mi amor se angustiaba. Él apoyaba sus manos en la pared y yo lloraba. Me dijeron que pujara y yo no quería pujar, no lo quería perder. Yo no tenía opción, mi cuerpo ya lo había decidido y mi bebé también. Lo sentí nacer, pero nunca lo vi. Nunca nadie lo vio, más que esas mujeres horribles que me ladraban y me daban órdenes mientras mi alma se deshacía en una poza de lágrimas y sangre.

Mi bebé murió y nació el mismo día, el día en que mi alma se rompió. Ahora está rota por todas partes y no hay manera de contenerla. Se derrama en la forma de lágrimas, leche y sangre. Gota a gota la voy perdiendo y me pregunto ¿qué pasará cuando ya no me quede nada? ¿Habré perdido mi alma?

Esa noche aprendí cosas. Aprendí el verdadero significado del sacrificio. Dejarte ir es lo más difícil que he tenido que hacer, pero lo tuve que hacer, no tenía opción. Aprendí lo que es la tristeza, esa tristeza que no se puede contener, tan intensa que no sabes qué hacer con ella. Y ahora tengo que aprender a vivir con esto, a vivir con esos recuerdos sin que me sigan destrozando el alma. Aprender a mirarme la panza sin que me abrume esa tristeza. Aprender a superar este miedo y confiar en que tal vez pueda intentar esto de nuevo y que las cosas saldrán bien.

Sea como sea Jimi, nos hiciste una familia, me hiciste madre y a mi amor padre. Siempre serás nuestro primogénito, nuestro primer bebito y nos hiciste muy felices. No negaré que quiero que vuelvas, que quiero conocer tu carita y verte crecer. No lo puedo evitar. Pero haré este sacrificio, te dejaré ir de verdad amor mío.

Adiós mi pequeñito.

miércoles, 22 de febrero de 2017

Rockpauli encinta: La aventura de los primeros meses

Recién salí del primer trimestre. Ya voy por la semana 16 (para los que no cachan las semanas, como yo hace casi 16 semanas, eso son más de 3 meses, menos de 4) y eso significa que el riesgo de pérdida disminuye considerablemente. Todo lo que compone un ser humano ya está debidamente formado y ahora toca desarrollar y ubicar todo en su lugar. No crean que yo sabía estas cosas de antes. No tenía idea. Porque esto de estar encinta es tierra desconocida para mi. Ni siquiera yo soy yo. No reacciono como solía hacerlo ante las mismas situaciones y si veo o leo algo tierno relacionado con parto o guaguas lloro, como al leer un libro sobre parto natural. Capítulo por medio tengo que parar para secarme las lágrimas. Si algo me irritaba, ahora me súper irrita. Todo me enternece. Fui a la matrona del consultorio y te hacen un cuestionario sobre tu salud mental para ver si corres riesgo de depresión. Las preguntas eran del tipo "¿Te sientes tan desdichada que has pensado en hacerte daño? - Muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo, muy en desacuerdo" y me daba tanta pena pensar en las mujeres que estaban muy de acuerdo... En fin, hay otra persona que de pronto me domina y se ve como yo, suena como yo, pero no soy yo.

Y hay mil cosas más que te pasan. Por ejemplo, el cordial "Hola cómo estás bien y tú" ya no vale. La gente realmente quiere saber cómo estoy, así que les cuento si he tenido náuseas o jaquecas o antojos extraños. A D le preguntan por mi y no basta un "bien", tiene que dar más detalles. Es raro, porque yo no acostumbro dar tanta información sobre mí tan a menudo si es que no me ha pasado nada digno de contar. Pero bueno, la gente quiere saber, así que algo les tenemos que decir.

La alimentación ahora ocupa la mitad de mis pensamientos (la otra es para el beibi, aunque considerando que pienso tanto en eso a causa del beibi, en realidad se lleva el 100%). Me preocupa todo lo que como y, muy importante, lo que no como. Está claro que puedo tomarme una humilde taza de café al día, pero es café con culpa. Siempre. Así que ahora tomo una taza a la semana. Con culpa, claro está, pero al menos tengo 6 días de paz. Y TENGO que comer frutas y verduras todos los días. Si no, culpa. A pesar de que tomo un suplemento para embarazadas. No importa, tengo que darle calcio, hierro, proteínas, omega 3, ácido fólico, fibra y tooooooooooodo lo que los alimentos sin procesar contienen. Así que harto batido de fruta con gérmen de trigo y chía y sésamo y avena integral. Y no es sólo eso, como subir de peso siempre me ha costado un kilo (un kilo, jaja), ahora ando estresada porque no he subido ni un miserable kilo desde que esto empezó... Así que harta almendra, maní, mantequilla de maní, panes con mantequilla, miel y tahine y hartas veces al día. Para mi es súper difícil porque estoy acostumbrada a comer bien 3 veces al día con una cosita loca en la mitad de la tarde. Comer a cada rato y sin hambre es todo un desafío. Pero vamos, creo que estoy logrando subir mi primer kilo.

Pero lo más desconcertante de todo esto son las contradicciones. Tengo sueño a pesar de que dormí bien toda la noche (y la anterior también, y la anterior y la anterior). Tengo estreñimiento, pero cuando finalmente voy al baño todo está normal, nada de tapones duros inexpulsables. Tengo hambre y náuseas a la vez. Me viene un calor súbito en la madrugada, la hora más fría del día. Me duele la espalda a pesar de que no tengo guata y no he hecho nada fuera de lo común. En fin, todo es nuevo, desconocido y nunca sabes si deberías preocuparte e ir al doc o si estás siendo alharaca.

Si me junto con alguna amiga que esté encinta o que ya es madre no hablo de otra cosa que no sea parto, guagua o crianza. Como no sé nada, tengo que preguntar, y qué mejor que preguntarle a las que ya estuvieron ahí o están pasando lo mismo que tú. Además que, a diferencia del doc, están felices de contarme su experiencia, mientras que el doc quiere darme la respuesta más corta posible y si la entendí bien y si no tendré que recordarlo todo para buscarlo después en gugul.

¡Pero lejos lo más emocionante de esta aventura es ver a tu guagua por primera vez en una ecografía!  Yo fui como a las 10 semanas (más de 2 meses, menos de 3) y pensaba que vería una mancha blanco y negro que el doc me tendría que explicar porque obviamente yo no iba a cachar nada por mi cuenta. Y de pronto aparece la imagen ¡y ves una guaguita! Una guaguita humana con bracitos y piernitas y una cabezota gigante. El llanto fue instantáneo. Intentaba controlarme, pero era peor y el llanto salía en la forma de espasmos. Así que dije "joder, esto es demasiado increíble como para distraerme en controlar las lágrimas". Miré a D que estaba semi catatónico y seguí llorando mientras la doc nos decía que todo estaba bien. Que cosa más dulce, una guaguita de 3cm movía las caderas dentro de mí y yo lloraba y D estaba en trance y todo estaba bien. Increíble cómo una ama un ser sólo por saber que existe. No sabes cómo es ni cómo será, pero lo amas. Desde que vi la cruz lo amé, es instantáneo.

Y así sigue la vida de rockpauli encinta, descubriendo cosas nuevas y distintas a cada rato. Toda una aventura.

martes, 17 de enero de 2017

Rockpauli encinta: La milagrosa cruz

Y bueno queridos, a esta altura ya muchos sabrán de mi actual estado: encinta. No me gusta el término "embarazada" porque imagino que viene de "embarazoso" y nada menos embarazoso que estar esperando un baby. Y "encinta" me da la idea de que viene con una cinta de regalo, mucho más apropiado.

La noticia llegó con el máximo nivel de asombro pues ya llevábamos más de un año en campaña y nada de nada. Hasta los astros me habían vaticinado una maternidad muuuuuuuy tardía (por ahí por los 40) y como no pasaba nada me dije a mi mishma "bueno, que sea lo que tiene que ser". Yo feliz de mantener mi independencia y libertad de movimiento y acción para siempre, y también feliz de tener un cachorrín mitad yo, mitad D (mi media naranja y como la D se parace a una media naranja creo que queda bien), así que estaba bastante en paz con el tema. Pero la vida ya me tenía fichada.

Era como la tercera vez que me hacía el famoso test de farmacia. Tengo las reglas tremendamente irregurales y ciclos muy largos, así que con dos, tres semanas de atraso ya se hacía sospechosa la cosa y partíamos a comprar un test. Siempre salía sólo una rayita. Así que esta vez, en la que me venía sintiendo... (estoy pensando en algo que no sea grosero, pero que exprese lo mal que me sentía) ...como si mi estómago estuviese permanentemente inflado, con una fatiga que no cedía y un sueño a prueba de cualquier siesta, no teníamos ni una esperanza de que diera positivo. Andaba mareada, asqueada, somnolienta y frustrada por no lograr sentirme bien. Comía sanito, me acostaba temprano, tomaba aguitas de hierbas... Nada, mi malestar era imbatible. Como al quinto día dijimos "ya, hagamos el test, pero obvio que va a salir negativo". Era más bien para descartar que para confirmar, así que D partió a comprar el test y yo a tomar agua para tener material de muestreo. Cuando ya estaba lista, como a eso de las 23 horas, saqué el test, vi que en la cajita decía que la cruz significaba positivo, y partí al baño. El test dio tan positivo que mientras meaba la zona designada empezó a formarse la cruz. Yo, en mi máxima ingenuidad, pensé "Ah, esta es la cruz de la ventanita de control. Obvio. La otra tiene rayita, como siempre". Dejé el test en el lavamanos y bajé a buscar las instrucciones que ya había botado a la basura porque evidentemente serían innecesarias. Y enotnces veo que cruz significaba bebé. Me abrumó una emoción sin calificativo, sólo emoción, tan intensa que tenía que salir por algún lado y los lagrimales fueron los escogidos. Subí llorando de vuelta al baño y me senté al borde de la tina, mientras D me preguntaba por el resultado. Yo no podía hablar, no tenía voz. D entró en el baño, me vio llorando y sacó sus propias conclusiones. No lo podíamos creer, después de todo ese tiempo, después de haber pensado que, bueno, esto tal vez no sería para nosotros, o que si realmente lo queríamos tendríamos que hacernos tratamientos mil y quién sabe qué más y chan, palito meado con cruz. Nos abrazamos profundamente emocionados, fuimos a la pieza, me senté en la cama y D me dice "tengo que ir al baño". Escena siguiente, yo llorando en la pieza y D cagando en el baño, cada uno evacuando sus emociones a su estilo, jaja. Y lo más tierno fue que, mientras estaba sentada en la tina y sin que me diera cuenta, la Pixie se echó detrás mío, adentro de la tina. Acostada en toda su gatudez estaba mi gata amada cubriéndome las espladas. Y cuando me fui a la pieza se fue conmigo y se echó a mi lado, en actitud mejor compañera. Y entonces me acordé que hacía días que andaba rara: en la noche quería dormir adentro de la cama (en pleno verano, cosa que jamás ha hecho) y en el día quería estar pegada a mí (cosa que sólo hace en iniverno, cuando hace frío). Ella lo supo antes que todos. Gata tenía que ser.

Así que nada. Rockpauli espera su primer bebé. Sólo pido que todo salga bien, que esté sano/a y llegue con una cinta de regalo, pues así lo sentimos, como un regalo.


sábado, 27 de agosto de 2016

Hoy en Crónicas Anexas: La bitácora de Milord

No sé muy bien como introducir lo que les voy a mostrar. Tal vez simple y claro sea lo mejor. Ok, corta: Thomy (Thom Yorke para los que no lo conocen) es un gato con un nivel de ridiculez un poco más elevado de lo que uno esperaría en un gato doméstico. Tiene un amigo, Milord. Milord es un reno de peluche que venía de regalo en un tazón y han sido amigos desde siempre. Thomy juega con él y lo pasea por toda la casa. Son íntimos. La cosa es que el otro día encontré esto...

sábado, 31 de octubre de 2015

Hoy en Crónicas Anexas: Conflictos interespecíficos

Había un perro. Había dos perros. En realidad eran tres perros y un humano. Y la situación era compleja... Don Jofré vivía en una casa esquina. Años. Años ya que vivía en esa casa esquina. Y era tan bonita. Con sus ventanas de madera, el piso de parqué, el pasto que la rodeaba y la parra de uva frutilla que era su tesoro. Y afuera de la casa, rodeándola, más pasto. Verde, muy verde. El más verde de la calle. Tan bien cuidado que parecía sacado de un campo de golf inglés.

Tommy era un quiltro blanco, chico y con actitud. Llevaba su propia manada, "Los del Unimarc", a pura actitud. Era el jefe indiscutido y como tal tenía que marcar su preciado territorio en una ciudad con manadas por doquier. El punto más conflictivo era ese parche de pasto tan bien cuidado que mojón que dejase sería visto por quien sea y listo, misión cumplida.

Negro. Negro era una mezcla de pastor alemán con alguna otra raza negra y muchas otras razas más aún por definir. Su porte, su elegancia quiltresca y sus colmillos sacados de alguna de esas razas por definir lo hacían el jefe de "Los del Negro". Soberano de unas importantes cuadras, era vecino de Los del Unimarc, coincidiendo en ese parche de pasto verde y perfecto donde dejaba siempre un gran mojón que decía "hasta acá llegan los del Negro".

Sr. Jaraquemada se creía de raza. Con pinta de collie, afirmaba ser de sangre azul, seguramente perdido en alguna escapada de hace muchos años, sus personas tal vez lo buscaron y nunca lo encontraron. Sea como sea, acá tenemos un individuo elegante, jefe por pura intimidación aristocrática. Lord de "Los Nobles", patrullaba sus tierras con rigor y precisión suizas. Su punto favorito era ese parche de pasto verde e impecable, como él. Ahí dejaría su mojón, al lado de ese mojón chico y blancuzco y de ese otro grande y hediondo. Ahí estaría el suyo, formando un lulo perfecto. Que quede claro quién es el jefe con mejor sentido estético.

Una situación que llevaba años. Don Jofré odiando a esos malditos quiltros de la conchetumadre que no lograba pillar y que ahí destruían su perfección y lo humillaban ante todo el barrio, demostrando que tal vez el suyo no era el mejor pasto.

Y Tommy, Negro y Sr. Jaraquemada que no sabían cómo chucha (cresta, Sr. Jaraquemada pensaba que cómo cresta) sus mojones desaparecían. "¡Pero si lo dejé aquí hace dos días! No ha llovido, no ha pasado un aluvión, mucho menos una avalancha. ¿Qué chucha?" Pensaba el Negro mientras soltaba su marca contundente y marrón. "¡Por la reconchatumadre! Tiene que haber sido alguno de esos humanos del orto. ¿O será que el Negro lo sacó, careraja? ¿O ese cuico del Sr. Jaraquemada?", se preguntaba el joven Tommy. "Virgen santa... De nuevo... ¿Cómo es esto posible? Quiero pensar que son los humanos, pero ¿para qué se llevarían mi mojón? ¿De qué les sirve? No, fue uno de esos quiltros ordinarios que quieren expandirse. Guerra, esto ya es guerra".

Y fue así como ocurrió la masacre de la calle Echeñique. Los súbditos empezaron a cuestionar la autoridad de sus jefes. ¡Incluso del Sr. Jaraquemada! Y no, esto no es aceptable, acá habrá guerra hasta morir y retroceder nunca, rendirse jamás, nos vemos a la puesta de sol y ahí se terminará esto de una vez por todas.

Llega la puesta de sol. El Sr. Jaraquemada estaba ahí hacía unos minutos (era conocido por su puntualidad), el Negro aparece con los suyos detrás y Tommy viene con aspecto acelerado, pero en realidad es que con esas patas cortas se tiene que mover muy rápido si quiere llegar a algún lugar a tiempo. Y ahí están los tres, listos para la batalla. Y batalla campal se ha dicho. Ladridos furiosos, dientes desembocados, sangre roja y azul mezcladas en un macabro morado que cubre parte de la calle, parte del pasto recientemente cortado. Salen los vecinos, llaman a los bomberos, al veterinario de la esquina, a la Sociedad Protectora de Animales, al Servicio Agrícola Ganadero, sacan mangueras, tiran piedras, palos, Dios mío ¿qué hacemos? Nada, no pueden hacer nada y nadie entiende qué les pasa a estos perros endemoniados.

Finalmente, malheridos, los tres perros llegan a un acuerdo decidido a punta de colmillos: la esquina es del Negro. El Sr. Jaraquemada se despide con una sutil reverencia de perdedor honrado, Tommy cede escupiendo saliva y sangre al suelo y el Negro, con lo poco de fuerzas que le quedan, deja su mojón vencedor en el pasto.

En cuanto a Don Jofré, llega tarde ese día, pero se entera de todos los pormenores cuando pasa por la panadería a comprar la última horneada de pan. Tampoco entiende nada, parece que hasta los perros están locos en esta ciudad, y tampoco repara que fua a partir de ese día que los mojones en el pasto disminuyeron considerablemente, en dos tercios para ser más exactos. ¿Qué pasó? ¿Será que nunca fueron quiltros de la calle, sino mascotas de alguien que ahora recoge sus cacas? ¿O tal vez sí eran quiltros, pero murieron atropellados, envenados o de hambre? Pucha, ahora le dio un poco de pena a Don Jofré y se le aprieta un poquito el corazón mientras recoge ese mojón grande y hediondo que cada cierto tiempo insiste en volver.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Frontera Festival, 15 de noviembre - Primavera Fauna, 22 de noviembre - 2014

Primavera Fauna - Real Estate
Tuve la surte loca de que me invitaran a ambos festivales (¡Grandes Victor, Nata y Gléh!). Ahora que Chilito se ha plantado, echado fuertes raíces y establecido su lugar como parada obligatoria de las giras musicales de casi cualquier banda del mundo (te seguimos esperando Sigur Rós), estamos llenos de recitales, tocatas y festivales, cosa que los organizadores tendrán que tener en cuenta a la hora de establecer precios. Digamos que hay pocos bolsillos que aguantan tanta extracción en nombre del entretenimiento... Considerando que aún nos quedan Rockout Fest, Legalize Festival, Lollapalooza, los side shows de Lollapalooza y etc, hay que filtrar, hacer de tripas corazón, y dejar pasar a los que en realidad te gustan, pero no estás dispuesto a desembolsar 50 lucas en desmedro del otro que sí que te gusta mucho.

Primavera Fauna - Uno de los tantos stands
En fin, situaciones financieras a parte, retomo mi narración. "¿Por qué hablar de esos dos festivales en un mismo post?", se preguntará el lector inquisitivo. Son tan distintos, de hecho, son diametralmente opuestos. Y esa es justamente la razón.

Frontera: En el Club Hípico, fácil acceso, unas 20 lucas más barato, música en español proveniente de variados rincones hispanoparlantes.

Primavera Fauna: En el Espacio Broadway, llegas en auto o pagándole 5 o 7 lucas al bus de acercamiento, sus 20 lucas más caro, música indie pop electrónica nacional e internacional.

Eso como primera pincelada. Como segunda pincelada: el público objetivo y, como consecuencia de ello, la organización.

Primavera Fauna - Mogwai
Primavera Fauna un desfile de personajes fascinantes, intrigantes, gente colorida, no tan colorida, rockera, taqui rockers, de zapatos tornasol, de poleras de The Hives o Interpol, de pelos planchados, de pelos sueltos al viento con coronas de flores, con polerones grises, con aires a Sofia Loren, con barbas largas, cortas, despeinadas, perfectamente cuidadas o sin barba, muertas de frío con short, muertas de calor con chaquetas aleopardadas, con cabezas de unicornios, con hawaianas, con bototos, con blue jeans y una polera negra, con pelos muy largos, muy cortos, morados, verdes, rosa desteñido o sin pelo. Fauna, en Prmavera Fauna hay al menos un representante de cada especie posible. Entretenido de ver, entretenido de ser parte, aportando con mi especie. 

Un festival repleto de rincones, armado para que su público disfrute del lugar. Colchones Rosen para descansar o escuchar música acostado; "carpas" con aire árabe, con cojines y protegidas del sol para echar la talla con los amigos; cojines-asiento; mantas de picnic con canastos de picnic, sin picnic; sillas playeras color rosa; rincón indoor con sofá y comodidades indoor; sectores vip que eran iguales a los sectores no vip pero con sillones; mesas de ping pong y taca tacas a 500 pesos; y suma y sigue. Un deleite para los diseñadores, eso está claro. Seguro que fue de lo más entretenido diseñar, armar y ver el resultado final. Y el público lo apreció y lo disfrutó.

Primavera Fauna - The Lumineers
Elemento común: las lucas. Hay que tener dinero para pagar la entrada, pagar la bencina/estacionamiento/bus de acercamiento, las 3 lucas que costaba la cerveza Cristal Light... (momento de shock compartido), etc. Acá hay dinero que se gasta antes (con tu entrada), durante (con todo lo recién mencionado) y tal vez después si tuviste la mala suerte de creerle al "estacionador" y estacionar en ese lugar tan, pero tan ilegal, pero que "los carabineros han permitido porque el recinto está colapsado". Sí, claro, allá voy Juzgado de la Policía Local de Pudahuel...

Frontera Festival - Vetusta Morla
Y para Frontera Festival gente normal en todas partes. Jeans, poleras negras, jeans, zapatillas negras, jeans, mochilas grises, jeans negros, polerones azules, jockeys, normalidad, normalidad, normalidad. Gente que va por la música, gente que va a ver bandas, que se sienta en el pasto, que fondea su chela, que es fan y fue única y exclusivamente a escuchar música. ¿Hubieran disfrutado de un lugar plagado de asientos, cojines, mantas de picnic y sillones? Sí. ¿Hubiera pagado 20 lucas más para tener eso? No lo creo. No había cerveza, pero el choripan doble salía 3 lucas. Lo menciono como escala comparativa.

Por último, la razón que nos lleva a todos a asistir a eventos de este tipo: las bandas. Acá la subjetividad es infinita, pues es cosa de gustos, pero sí hay cosas objetivas que uno puede plantear: 

Frontera Festival - Aterciopelados
Frontera con unos 30 minutos de atraso en todos los escenarios... mal, imposible de organizarse, imposible anticiparse para ver un poco de esto y un poco de aquello. Pero las bandas... ¡un 7! Cada una en su estilo, ya sea punk, rock and roll, reggeaton o un mix de todo lo anterior, esta gente supo presentarse, supo entretener, supo llevar a su público. Vetusta Morla recibido por su fanaticada española, que ahí mismo me enteré que son una banda con mucho arrastre en su país natal (sí, España); Divididos sonando fuerte y duro como debe ser; Bomba Estéreo demasiado más electrónico de lo que me hubiese gustado, pero con buena puesta en escena y mucha energía; Aterciopelados, unos profesionales, impecables, entretenidos, con una voz poderosa, protestando por México, protestando por Chile; y por último, Calle 13, con un dominio absoluto del público, haciendo que nos abrazáramos, que saltáramos, que cantáramos e hiciéramos lo que sea que ellos quisieran, reclamando por las injusticias del sistema e incitándonos a no comprar su disco: "Si no tienes dinero para pan, leche y huevos, no gastes dinero en nuestro disco. Bájalo de internet". Bonitas puestas en escenas, buen sonido, mucha empatía con el público y ese sonido latino que se mete entre nota y nota, otorgando identidad. En fin, un festival con bandas que saben divertir y un público que los fue a ver a ellos.

Frontera Festival - Calle 13
Primavera Fauna otro mundo... Digamos que acá la música era la excusa para el evento, no era el evento. La razón de estar ahí no era esa banda en particular que te hace alucinar, sino más bien esa fauna de cosas que ya no quiero volver a describir. Bandas copias de otras bandas, bandas que no mostraban nada nuevo, con un tema redondito tras otro tema redondito tras otro y otro... Empezaban y uno decía "Vaya, esto suena bien", luego "Esto también suena bien, Veamos qué más hay". No hay nada más. Eso que sonó bien es lo que sonará el resto de su presentación. Llegamos a medio camino de Real Estate, que sonaba bien; pasamos a Erlend Øye and The Rainbows, una unión entre The Whitest Boy Alive y Simple Red (The Redest Boy Alive), sin jamás salirse de eso; seguimos con Maxxi Soundsystem, un remix del remix de Tecno Tronic... No aguantamos más tanta falta de originalidad y nos fuimos a pasar nuestro momento Cosmo en la carpa de Cosmopolitan (ya que las bandas no proponían nada, aprovechemos lo que propone el evento). Mogwai tenía que ser la salvación a esta sequía musical. No lo fue. Sonaron mal, demasiado saturados, el viento arruinando las ruidosas guitarras y una puesta en escena sin absolutamente nada. Tratemos con The Luminieers y ahí tuvimos el tren por excelencia de temas redonditos sin ningún riesgo, sin ninguna propuesta. A esa altura, ya había cansancio, ya habían ganas de utilizar alguno de esos rinconcitos ultra acogedores. Echadas en los muy cómodos colchones Rosen, esperamos que se acercara la hora de Tame Impala, única banda que conozco. No negaré que había miedo. Miedo de un sonido plano, del viento arruinándolo todo, de cinco chavalitos muy quietos con sus guitarras sin nada interesante que ver, descansando en su look hipster/indie que conlleva una actitud indiferente e increíblemente poco estimulante de presenciar.

Primavera Fauna - Tame Impala
Pues no. Al fin música. Al fin una banda que sabe tener influencias y transformarlas en algo nuevo. Una banda cuyos integrantes no son tan enérgicos, pero que lo compensan con una gráfica a otro nivel: simple, al ritmo de la música, enriqueciendo su sonido y haciendo que tus ojos disfrutaran tanto como tus oídos. Tame Impala salvó la noche y nos pudimos ir sintiendo que habíamos ido a presenciar música. No nos quedamos al resto, pues ya eran las doce y tanto de la noche y, la verdad de las cosas, es que no queríamos arruinar lo que nos dejó Tame Impala con otra banda copia de otra banda.

Primavera Fauna - Tame Impala
En resumidas cuentas, vemos que el mundo de los festivales ya da para cualquier cosa. Pueden estar armados en torno a bandas con trayectoria y que están ahí creando, innovando, aportando y que atraen a la gente por su música, o pueden tratarse de armar más bien una fiesta que dura todo el día, con música en vivo y muchas otras cosas que hacer a parte de escuchar música. Queda a gusto del consumidor.

lunes, 31 de marzo de 2014

Lollapalooza 2014 - Santiago, Chile, 30 de marzo 2014

Luego de una muy necesaria noche de descanso (y gran parte de la mañana), partí tipo 2:30 para ver a Johnny Marr. Esta vez no hubo incidentes espacio-temporales que pudiesen alterar mis percepciones, así que llegué bien, justo cuando estaba empezando. Yo no tenía grandes expectativas, pues había escuchado su disco solista y no me había llamado mucho la atención. Fui más que nada a ver el guitarrista de los Smiths como quien va a ver a Paul McCartney solo porque es un Beatle, pero no por la música que hace como solista.

Y qué grata sorpresa me llevé. Es un guitarrista de lo más dotado que he visto. Tranquilo, sin grandes pretensiones, tocó más que nada su propia música con un dominio que te obligaba a apreciar lo que estaba haciendo. No eran arreglos ni riffs del otro mundo, pero su actitud confiada hacía que los sintieras como grandes. Luego de pasearse por gran parte de su propio repertorio, llega a Big Mouth Strikes Again y la guitarra suena como nunca la había oído antes. Era como si de pronto la canción solo estuviese hecha por la guitarra. Sin Morrissey, sin esa voz y esa persona que te lleva a otra parte y te distrae de todo lo demás. Verlos juntos tiene que haber sido alucinante... Sigue con Word Starts Attack y Getting Away With It y era tan claro la falta que le hacía la voz de Morrissey y la falta que le hace a Morrissey la guitarra de Johnny Marr. Uno sin el otro se siente cojo... Sus melodías eran preciosas, limpias, precisas, pero la voz lo perdía. Y eso mismo pasa con Morrissey: grandes letras, coros hermosos y en cuanto deja de cantar el tema se pierde sin una melodía que lo sustente. En fin, Marr sigue con un cover de I Fought the Law, coreada y disfrutada por todos y luego entra el más clásico acorde de How Soon is Now? y los fans de The Smiths emergen en coro cantando "I'm the son and the heir..." y era otra cosa esperar la guitarra y no la voz. Todos cantamos porque es la manera que tenemos de participar como público, pero en realidad lo queríamos escuchar era la melodía y todo lo que hay detrás. Luego termina con There is a Light that Never Goes Out, dedicada a todos los que estábamos ahí y no dedicada a los que no estaban (jaja), y fue agarrar un tema que ya es bello, pero presentándolo desde otro ángulo. Johnny Marr realmente me mostró una música que escucho hace años de una manera totalmente nueva. Una revelación.

Seguimos con nuestro festival y me voy a ver a Julian Casablancas. Tenía el temor de que sonara mal por los problemas en ese escenario el día anterior, así que me instalé sin muchas expectativas. Mientras espero que empiece, me tocan el hombro y ¿con quién me encuentro? ¡Jack! Me cuenta que el día anterior tampoco se quedó hasta el final y que se escuchaba muy mal, que el sonido se perdía y se saturaba. Mala señal para Casablancas, pero esperemos que entre ayer y hoy hayan arreglado el problema. Empieza el recital y no, no habían arreglado el problema. De hecho se escucha peor. El estilo de Casablancas es sucio y distorsionado de por si, pero sumado a esos amplificadores del infierno la cosa se fue a la mierda... No se entendía nada, era imposible seguir las melodías, sus temas nuevos que nadie conocía sonaban como un enredo de guitarras y voces. Nos cambiamos más hacia el centro, a ver si desde la mesa de sonido se escucha mejor. No. Nos movemos hacia la derecha, a ver si los parlantes del otro lado están mejores. No. Intentémoslo más atrás. Tampoco. No había caso. Toca 11th Dimension, lejos su mejor tema, y era espantoso. Al final lo vi entero porque él es muy carismático, un tipo buena onda que echa la talla con el público, así que sentía que abandonaría un amigo si me iba, pero la verdad es que fue un suplicio...

En fin. Nos sentamos un rato con Jack a descansar mientras esperábamos a los Pixies. Fuimos al escenario de Vampire Weekend, pero su música es demasiado happy para nosotros. No pescamos mucho a la banda y nos dedicamos a mirar a la gente. Súper mega adolescente el público. Miles de niñas peinaditas con sus pelos largos adornados con flores, shorts y pequeñas poleras que las harían sufrir en un rato más cuando la temperatura bajara peligrosamente. Muchas barbas cuidadas y lentes de marcos muy negros. Pelos bien peinados y camisas abotonadas. Muchos, muchos extranjeros, de esos rubios que uno sabe que no son de acá. Y rockeros con sus poleras negras de NIN o Soundgarden. Familias con niños y bebés y globos de colores. El público era un espectáculo en si mismo.

Se va acercando la hora y le digo a Jack que quiero estar muy, muy, muy adelante para los Pixies. Si se va a escuchar como el ajo de nuevo, prefiero al menos estar ahí mismo delante del escenario y distraerme con ellos. Jack, menos fan de las locuras de  las primeras filas durante un recital semi punk, decide quedarse más atrás y quedamos de juntarnos para Arcade Fire. Nos despedimos y a lo más cerca posible se ha dicho. Claramente había una alta expectativa con ellos, pues llegué media hora antes que empezara y estaba lleno. Van pasando los minutos, se sube un chavalín con una guitarra y de pronto alguien dice "¡Ahí está Frank Black". Listo, en cosa de segundos, cada integrante toma su instrumento y Bone Machine. La locura inmediata en las primeras filas se desata y todos felices de la vida saltando y cantando. Sin esperar ni un nano segundo, pasamos a Wave of Mutilation, Head On, el máximo hit Hey y de pronto "hermanita ven conmigo, hermanita ven conmigoo oo oooo!". Ya ni me acordé que habían problemas de sonido, estaba encantada por esos cuatro (te queremos Kim) al ritmo y frenesí de la banda responsable por todo lo que vino después, influenciando la música hasta el día de hoy. Tocaron 22 maravillosos temas, incluyendo su nuevo material y nos dejaron a todos con ganas de mucho más. Gouge Away, The Holyday Song, Nimrod's Son, La La Love You, Where is my Mind?, etc, etc, etc. Vale toda la pena del mundo aguantarse los empujones, codazos y pisotones que te puedan llegar con tal de ver a esos grandes así de cerca. ¡Qué deleite!

Termino agotada pero feliz de haberle dado todo a tamaña banda y me voy con una sonrisa de oreja a oreja a juntarme con Jack y ver a Arcade Fire. La expectativa era grande. Una banda totalmente hija de su época, la mejor representante del indie en este festival, con 20 personas arriba del escenario vestidas para dar un espectáculo. Yo no los cachaba mucho, más que nada los temas del álbum Funeral, pero me gusta eso de ver una banda que algo conoces, pero que en realidad no sabes muy bien qué esperar. Mucho más fácil sorprenderse. ¡Y vaya sorpresa! Sonaron impecables, recibidos por una fanaticada masiva que coreaba sus temas uno tras otro. Una puesta en escena acorde a los tiempos que vivimos, con mucho color y movimiento. Un pequeño escenario ubicado entre el público, frente a la mesa de sonido, fue el foco de la destrucción de un tambor, de un hombre vestido de espejos y de Régine Chassagne envolviendo a todos en su carisma y talento. Jack estaba alucinando. Mucho más fan que yo, era parte de esa multitud que se notaba que los llevaba en la sangre y que vibraba con cada tema. Finalmente hacen una pequeña pausa y aparecen en el escenario 4 o 5 individuos con máscaras gigantes diciendo, en inglés, que Johnny Marr estaba ahí con ellos y de la nada empieza There is a Light that Never Goes Out, pero algo suena raro. Surge la voz y era la versión en español  que no tengo idea cómo sabían ellos que existía. En la mitad, la canción se corta con un Win Butler reclamando "¿Qué onda? ¿Nos vamos 5min y suben a otra banda?". Excelente momento de humor. Esa multitud de músicos retoma sus instrumentos y vamos con Normal Person, Here Comes the Night Time y el muy esperado Wake Up, el mejor tema que existe para terminar un recital. A esa altura ya teníamos chayas en el pelo, sonrisas en la cara y un cansancio solo superado por la emoción de estar presenciando algo de ese nivel. Fue realmente una joya perfectamente pulida y presentada sin saturar con su esplendor. Fantástico.

Ahora, ya al final de este largo fin de semana, le tocaba a Soundgarden. Otro estado, nada que ver con lo que habíamos visto recién. Jack, agotado, se fue sin verlos, pero pude toparme con Diego Metal (quien de nuevo se había pasado, pero esta vez con la ayuda de un amigo que trabajó en el festival). Había llegado recién y vimos juntos los primeros temas, pero yo ya no tenía nada más que entregar y lo dejé mientras él se acercaba a rockear al estilo Seattle. Pude ver Spoonman, Balck Hole Sun y para cuando llegaron a My Wave yo ya estaba en camino hacia la salida. Después Diego me contó que estuvo buenísimo, pero mucho hit, que faltó un poco de esos temas dedicados a los fans más acérrimos, pero bueno, es un festival y así es como hay que enfrentarlo. Y sí, el sonido dejó mucho que desear... Lamentable Claro Stage.

Entonces, por lo que vi, el premio a mejor presentación se lo doy a Nine Inch Nails y a Arcade Fire. Debería dárselo solo a uno, pero mi opinión está sesgada porque soy mucho más fan de NIN, pero Arcade Fire realmente deslumbró. Y revelación fue el viejo Johnny Marr por darle toda una nueva dimensión a una música que vengo escuchando hace años.

Y ese fue mi Lollapalooza. Lo notable que ocurrió en esta ocasión es que tuvimos una especie de historia de la música, donde NIN, Johnny Marr y los Pixies son esas bandas responsables de la música que existe hoy, con Arcade Fire o Julian Casablancas (The Strokes). Padres e hijos compartiendo escenarios ¿qué más podemos pedir?

El setlist de Johnny Marr, Julian Casablancas, Pixies, Arcade Fire y Soudngarden.

Lollapalooza 2014 - Santiago, Chile, 29 de marzo 2014

Mi relato este año parte tarde en el día sábado. Sí sé que debería haber llegado más temprano para ver a Cage the Elephant e Imagine Dragons, pero ciertas situaciones que te hacen perder la noción del tiempo (censuradas para estos medios, pero digamos que había humo) me atraparon y finalmente llegué tipo 5:30... Y lo peor de todo es que ni siquiera puedo dar testimonios de la nada que vi de Imagine Dragons. Pero todo bien, el sábado no era día de grandes paseos para mí porque, a parte de Nine Inch Nails, no habían muchas bandas que realmente quisiera ver.

Problemas temporales a parte, este año tuve la suerte de encontrarme con más amigos de lo esperado en un festival como este. Digamos que entre 80.000 personas reconocer algún rostro es tarea que supera las habilidades de, al menos, mi cerebro. Sin embargo, cuando mi mente ya se despejaba, partí a Phoenix y adivinen con quién me encuentro: ¡Jack! Ahí estaba muy instalado esperando a Phoenix. Estaba solo porque se perdió de sus amigos cuando vieron a Cage the Elephant. Acostumbrado a los desencuentros, estaba feliz ahí de pie, mirando la hora en su teléfono.

Al rato se silencia el CocaCola Stage y en unos minutos emerge Phoenix. Parte con Entertainment seguida de Lasso, gran hit. Todos cantan y bailan, pero lo cierto es que se escucha horrible. Muy saturado, algo pasaba con los amplificadores porque esa no es la calidad de sonido que estos festivales entregan. De todos modos, era el segundo tema, de más que lo arreglan todo, ajustando aquí y allá. No. Pasan a Liztomania, aún mayor hit, y nos miramos con Jack con cara de "aquí hay algo raro". Lamentable, porque a una banda pulcra como esa, esas fallas en el sonido la liquidan. Seguimos con Long Distance Call y esa fue toda la mala calidad acústica que pude aguantar... Igual lo mini disfruté, pero opté por irme pronto a Nine Inch Nails para agarrar buen lugar. Dejé a Jack con la intención de juntarnos ahí mismo para Red Hot y partí en dirección al CocaCola Stage.

En el trayecto sorpresa nuevamente: Diego Metal estaba ahí con su señora, tan emocionado como yo de tener la oportunidad de ver tamaña banda por segunda vez. Nos quedamos conversando mientras esperábamos a NIN y Diego M me cuenta cómo logró entrar*.

DM: "Yo no tenía lucas pa comprarme la entrada, pero estaba full decidido a ver a NIN, así que tenía que pasarme no más. Llegamos hace como una hora y media. Dimos vueltas por todo el parque, pero no había caso, habían guardias en todas partes, con perros y todo. Nos cruzamos con unos locos que andaban en las mismas y nos dijeron que un poco más allá había una escalera, que probáramos. No teníamos nada que perder, así que fuimos. Encontramos la escalera, cruzamos la reja y al minuto se escuchan los guardias avisándose que nos habían visto. Salimos corriendo, pero fue imposible ganarles... Nada, nos pillaron y nos echaron. Le ofrecí lucas a uno, pero no hubo caso... Así que nos quedamos cerca de una entrada, semi fondeados, pero nos tenían mega cachados. Ahí ya decidimos irnos no más y nos fuimos caminando cerca de la entrada. De pronto, llega un grupo de la gente de limpieza. Eran caleta de locos, con ropa semi negra y con rastrillos y escobas a los hombros. Le dije a mi señora "mezclémonos con ellos", pero en talla, y ella apañó al toque. Nos metimos entre medio y uno de ellos me pasa un rastrillo. Me di vuelta la polera, pa quedar de negro como ellos, me puse el rastrillo al hombro y con cara de "puta la pega de mierda esta..." intenté mimetizarme. Nos íbamos acercando a la entrada y nadie decía nada. Uno de los guardias miró a mi señora, que andaba con un bolso, pero no dijo nada. Yo caminaba y pensaba "¡no puedo creer que esta hueá está funcionando!". Pasamos los guardias y uno de los locos me toma el rastrillo y me dice "dale, váyanse ahora". ¡Y entramos, hueón! ¡Jajajajaja!"

¡Diego Metal eres un grande!

En fin, emocionados por la banda y por su insólita suerte, nos preparamos para recibir la oscuridad y potencia de NIN. Se apaga el sonido en el Claro Stage y pronto empiezan a sonar sintetizadores en nuestro escenario. Una pequeña introducción con algo de Hesitation Marks y de pronto Wish golpeándote con todo. ¡Qué manera de empezar! Con eso ya nos dejaron claro que este sería un recital rudo, fuerte, de los que te sacuden las tripas. Nos pasamos a 1.000.000 y Letting You de su penúltimo disco The Slip, con una batería que sonaba impecable. Una pequeña pausa a todo ese frenesí con Me, I'm Not. Un sonido envolvente, denso, exquisitamente ejecutado. Cada músico en su lugar, manipulando las máquinas e instrumentos, acompañados de las luces perfectamente sincronizadas. Terrible Lie nos saca de la hipnosis y todos gritando con Trent en este gran hit de su primer disco (sí señores, así empezó Nine Inch Nails). Sin descanso, viene March of the Pigs y ahí sí que la exaltación era absoluta, totalmente dominados por esa batería, esa guitarra sucia y ese piano inesperado que hace de este tema el gran hit que es. Y de un piano a otro entramos lentamente a Something I Can Never Have, creando el ambiente suicida clásico de Nine Inch Nails. Reptile se encarga de sumirnos en la densidad una vez más, atrapándonos con ese sonido pesado y rítmico, teñido de verde e interrumpido por un breve "Oh my beautiful liar...". Pasamos a lo muy viejo con Sanctified seguido de lo muy nuevo con Dissapointed. Volvemos a los grandes hits y la batería de Burn se encarga de traernos de vuelta el NIN de los '90, para luego darle paso al hit del momento Came Back Haunted, dándonos una muestra casi literal de cómo ha evolucionado la banda, haciéndose cada vez más electrónica y menos análoga. NIN nos mantiene a todos atrapados hasta que llega Hand Covers Bruise, soundtrack de la peli "The Social Network", cuando finalmente podemos descansar un poco y simplemente escuchar. Mantenemos el estupor con Beside You In Time y entonces el otro hit del momento: Copy of A. Pero es cuando suenan los primeros acordes de The Hand That Feeds que la cosa se sale de control y el público entero a saltar y corear ese "Just how deep do you belive? Will you bite the hand that feeds?...". ¡Uf, qué momento! Y si alguien pensaba en recuperarse, olvídenlo. Suena Head Like a Hole y finalmente miles de voces se unen y cantamos Hurt junto a Reznor y Finck. En resumen, un sonido perfecto acompañado de un juego de luces creado para potenciar los estados de ánimo más oscuros del ser humano que NIN tanto adora evocar.

Extasiados, nos vamos caminando hacia el Claro Stage a ver un poco de Red Hot Chili Peppers. Diego M y su señora se despiden (el rock californiano no es lo suyo) y me encuentro de nuevo con Jack. Pero la verdad es que lo di todo en NIN y todavía me quedaba una larga jornada para el día siguiente, así que vi solo unos cuantos temas y me fui. Acá volver a mencionar el precario sonido del Claro Stage. Algo pasaba... No era solo el viento, era una saturación de los amplificadores que arruinaba cualquier intento de distorsión traído por el instrumento que fuese, incluyendo la voz. Todos sonaron mal ahí y mi preocupación creció cuando vi que Julian Casablancas y los grandes Pixies tocarían ahí al día siguiente... Cruzando los dedos para que lo arreglen...

El setlist de Phoenix, Nine Inch Nails y Red Hot Chilli Peppers.

*Esta historia es absolutamente cierta. La única diferencia es que el verdadero Diego Metal lo hizo el domingo para ver a Soundgarden.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Parodia a Trent Reznor

Hay gente muy atinada en este mundo. Acá les dejo a uno de estos ejemplares haciendo la crítica más acertada, original y graciosa que he visto a la música de Nine Inch Nails. Por favor veánlo, es tal cual (sin desmerecer a la banda, claro está, que es una de las más grandes).


domingo, 23 de febrero de 2014

Hoy en Crónicas Anexas: El ciudadano Jack a punto de desaparecer para siempre

Era tarde ya, bastante tarde. Bastante tarde además para ser un lunes. Uno no está a las 12 de la noche en una esquina mal iluminada esperando a nadie. Pero ahí estaba Jack, esperando a Pedro. Según su recientemente adquirido IPhone, Pedro llevaba 17 minutos tarde. Sí, ya eran las 12:17 de la noche de un lunes y ahí estaba Jack esperando a Pedro.

No era un barrio particularmente peligroso ni mucho menos, pero esto es Santiago. Cosas extrañas ocurren en Santiago. Jack lo sabía.

El farol que llevaba titilando toda la noche finalmente se apaga y la esquina queda aún peor iluminada. Dios, qué mal pinta esto. Jack duda de si volver a sacar el IPhone, no vaya a ser que tiente a algún ladrón al acecho, pero en realidad no hay nadie. Nadie de nadie. Ni Pedro, la ausencia más notada por el único presente en esa esquina (me refiero a Jack, por si acaso). Saca el IPhone y son las 12:21. Curioso ahí como se muestran los números reflejados, el 1, luego el 2, el 2 de nuevo y el 1 al final… y nada de Pedro.

De pronto un auto negro aparece dando la vuelta en la esquina. Disminuye la velocidad y se acerca a Jack. El vidrio polarizado de atrás se abre y Jack ve a un señor mayor, muy peinado hacia un lado. El señor lo queda mirando un segundo y le hace una señal de negación al conductor. Cierra el vidrio y se van con un leve chirrido de las ruedas.

Muy bien Pedro, 22 minutos es todo lo tarde que podrías haber llegado. Jack se mete las manos a los bolsillos y camina lo más rápido posible sin que parezca que corre.

miércoles, 29 de enero de 2014

Hoy en Crónicas Anexas: Diego Metal difunde el rock

Acompañamos a Diego Metal durante una de sus campañas de difusión del metal. Nos subimos a una micro a eso de las 3 de la tarde. No había tanta gente, estaba tranquilo.

DM: Me gustan mucho estas incursiones que hago. Es la mejor manera de acercar la música a la gente, llevársela ahí mismo donde están ellos.

RP: ¿Y qué tema tocarás hoy?

DM: Se llama ”Una jornada en el infierno”. Lo compuse hace tiempo, cuando andaba medio bajoneao, pero me gusta mucho, me recuerda que la vida es dura, pero que uno nunca debe desistir.

Nos subimos a una micro cualquiera. Me siento a observarlo y a observar a los pasajeros. A ver cómo le va a Eme.

DM: Estimados pasajeros, hoy quiero compartir con uds un tema muy especial para mí. Espero que les guste y haga su viaje más interesante.

Eme toma su guitarra de palo (dice que lo hizo alguna vez con una eléctrica, pero lo echaron de la micro), una señora sentada en frente levanta una ceja y un cabro que está más al fondo se acerca para mirarlo. El resto no le pone mucha atención.

DM: “Este tema se llama ‘Una jornada en el infierno’”.

Y la guitarra empieza a sonar: Dumdumdumdumdumdumdumdumdumdum – Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu¡No! ¡No! ¡No! ¡Noooooo! – Dumdumdumdumdumdumdum – No hay Dios. No hay Cielo. Solo hay Infierrrrrrrrnoooooo – Dumdumdumdumdumdumdumdumdum

Y así va. La señora lo mira con cara de “¿qué le pasa?”, el cabro sonríe y mini cabecea, un señor que estaba hipnotizado por su teléfono sale de su trance, se ríe y le saca una foto. El chofer mira por el retrovisor, pero está más sorprendido que molesto. En general, el efecto es menos alarmado de lo que hubiese esperado.

DM: Gracias a todos, espero que les haya gustado. Si alguien quiere contribuir será muy bien venido, pero esto es más que nada para difundir la música. Gracias.

Le dan mucha más plata de lo esperado. El efecto sorpresa los tiene a todos semi encantados con este personaje y lo apoyan. Le dan palmadas en la espalda y le estrechan la mano. Todo un éxito.

Nos bajamos y los pasajeros lo despiden.

DM: Bueno, antes tocaba unos tres temas, pero la gente se espantaba mucho. Ahora toco solo uno y como que les gusta. Hasta me han preguntado mi nombre y si tengo banda. Chistoso.

Diego Eme está feliz. Se sube a la siguiente micro y se despide desde la puerta. El metal seguirá paseando por los recorridos del Transantiago. Gracias Diego Metal.

viernes, 24 de enero de 2014

Hoy en Crónicas Anexas: Pixie nos trae el Código Felino

Ay los humanos… Hay que explicarles todo y si lo pones en una lista, mejor. Así que para esta especie tan básica les dejo el Código Felino:

1. Es deber de todo gato ignorar el llamado de su persona. Puede acceder a él en caso de que haya una real promesa de comida, caricias o juegos y de que, claro está, el gato tenga ganas de comer, regalonear o jugar;

2. El gato puede hacer algún gesto de reconocimiento a dicho llamado, como mover alguna oreja o abrir un poco los ojos, pero esto es opcional;

3. Está terminantemente prohibido reconocer el llamado de alguien que NO sea su persona;

4. Los gatos nunca se caen, ni dan traspiés, ni chocan con nada, ni calculan mal un salto, ni nada que tenga que ver con accidentes del estilo. Todos sus movimientos son intencionales;

5. Si aparece un gato nuevo en su territorio es deber de todo gato desplegar su enorme capacidad vocal. Todo tipo de ruidos son aceptados y uñas y dientes deben desplegarse en su máxima capacidad;

6. Todo gato macho debe luchar hasta morir por una gata en celo;

7. Toda gata en celo debe intentar seducir a cualquier especie que tenga cerca;

8. Está prohibido realizar trucos para las personas con el objetivo de conseguir comida. El que lo haga que sepa desde ya que ha bajado al nivel de perro;

9. Todo gato tiene el derecho de acostarse donde le plazca. Si no cabe, pues que se contorsione y se amolde al lugar. Si su persona dejó su colección de tenedores en su rincón favorito, pues nada, te aguantas pero no te mueves;

10. Todo gato tiene el derecho de acostarse sobre su persona durante el invierno. Las caricias recibidas son opcionales;

11. Si su persona lo está mirando, el gato debe entrecerrar los ojos. Si su persona también los entrecierra se considerará que la comunicación se ha completado. Es opción del gato seguir o no;

12. Si un gato quiere jugar, es su deber hinchar hasta que su persona acceda al juego. Si no lo hace, está habilitado para cambiar de persona. Ídem para las caricias y la comida;

13. Al contrario, si el gato no quiere jugar, es su deber ignorar a su persona y burlarse internamente de él/ella. Ídem para caricias y comida;

14. Está permitido jugar con objetos claramente inanimados, como palitos, bolitas o plumas, siempre y cuando el fin último sea mantenerse en forma para cuando tenga la oportunidad de cazar un verdadero cóndor;

15. Es deber de todo gato cazar algún animal alguna vez en su vida y entregárselo a su persona. Que les quede claro que conviven con animales letales;

16. Los niños son considerados animales peligrosos. Aquellos que logren tolerarlos recibirán un lugar de honor en el cielo de los gatos;

17. Si su persona está leyendo, es deber del gato acompañarlo y su compañía tiene que ser notada. Para ello, lo más recomendable es acostarse delante o sobre lo que lee;

18. Es deber del gato acompañar a su  persona al menos 7h al día. Basta con que esté presente en la misma sala. El contacto físico es opcional;

19. Todo gato debe saludar a su persona cuando llegue a su casa. La intensidad del saludo queda a decisión del gato, pero al menos un movimiento de oreja será exigido. No somos animales sin corazón;

20. Bajo la misma lógica, todo gato debe extrañar a su persona si esta se ausenta por un período de tiempo prolongado (más de un día). Está permitido bajar sus niveles de actividad e ir a mirar a la habitación de su persona a ver si es que ya volvió;

21. Todo gato debe intentar lograr que su persona le dé agua del grifo. Algunas se negarán. En ese caso, se debe buscar otra manera de obtener agua, pero tomarla del platito que deja su persona solo será aceptado en caso de vida o muerte;

22. Todo gato debe lamerse completamente dos veces al día. No es necesario hacerlo en una sola sesión, pero su lengua debe pasar dos veces por todas partes. Si tienes compañeros gatos, su ayuda es aceptada y bienvenida;

23. Los lugares aceptados para recibir caricias son: cachetes, cuello, detrás de las orejas y lomo. En cualquier otro lugar la respuesta debe ser severa (uso de uñas y dientes es recomendado);

24. Al dormir en la noche en la cama de su persona, es deber de todo gato ocupar toda la superficie de la cama durante el período de tiempo que dure el sueño de su persona. Si cuenta con la presencia de otros gatos, es deber de todos cumplir esta misión;

25. En el invierno, todo gato debe dormir pegado a su persona. Si opta por entrar debajo de las frazadas que sepa que está prohibido salir hasta que amanezca o necesite ir al baño. La falta de oxígeno no es excusa;

26. Por supuesto que todo gato debe tapar la caca o pipí que haga. Esto es sentido común;

27. Si su persona abre algo especialmente apetitoso en la cocina, como una lata de atún, es deber de todo gato maullar histéricamente hasta lograr que su persona lo comparta con él/ella;

28. Todo gato, absolutamente todo gato, debe arañar repetidamente al menos un objeto de su hogar. Lo más común es el sofá del living, pero alfombras, papel mural o sillones también son aceptados;

29. Aquellos gatos que dispongan de visillos en sus ventanas, tienen la obligación de encaramarse, sin importar lo furioso que se ponga su persona;

30. Es deber de todo gato explorar cajas, bolsas, mochilas, aperturas en las frazadas o cualquier otro rincón en que el que puedan esconderse seres diminutos;

31. Si un gato descubre un nuevo lugar que no ha explorado es su obligación entrar y hacerlo, sin preocuparse si después podrá salir. Para eso está su persona.

Esto es lo más escencial para uds. humanos a los que hay que explicarles todo. El resto es confidencial.

miércoles, 15 de enero de 2014

Hoy en Crónicas Anexas: Pixie

Este calor del infierno me está matando. Ya no sé cómo esparramarme más. Tal vez si cambio de lugar… A ver, la impresora está como alta, puede funcionar. ¡Funciona! Aaaaah… una siesta al fin.

Chanfle, la impresora se calentó… Voy a bajar al baño, la baldosa esa como que siempre está fresquita. Ay no, no llego, mejor me quedo aquí no más al lado de la impresora. Mmm, como que no quepo muy bien. No importa, apoyaré la cabeza en el scáner no más. Igual está más fresquito que la impresora.

Pauli se ha levantado. Se dirige a la puerta. ¡Está en el patio! Ya, resiste, resiste, no puedo moverme con este calor. Pero ¿qué estará haciendo? ¿Estará mirando sus plantas de frutillas? ¿Estará regando? ¿ESTARÁ A PUNTO DE MOVER UNA RAMITA? ¿Y SI ESTÁ MOVIENDO UNA RAMITAAAAA? (dilatación de pupila nivel completo).

No está moviendo una ramita. Está efectivamente mirando sus frutillas. ¿Habrá algo nuevo hoy? Mejor me acerco bien de cerca para ver que está mirando. Nada nuevo. Pero me ha visto y me rasca la cabeza. No me gusta que me rasque la cabeza mientras intento descubrir por qué esas plantas la fascinan tanto.

… y me toma en brazos. Contaré hasta diez y punto. Qué manía de tomarme en brazos…

- Hola Pollita. - ya, ya, si es amorosa. No le clavaré mis colmillos en el cuello. ¡Pero ya bájame de una vez! - Ya, bájate gato impaciente.

- Mira Pixie ¿qué tengo aquí? - ¡noooooooooo! ¡Tiene una ramitaaaaaaaa!

¿Qué hago? ¿Qué hago? Me voy a esconder aquí. No, aquí. No, aquí mejor. Bah, quedé de espalda y no la veo. ¡Cámbiate de posición gato estúpido! Ay, la está moviendo ¡la está moviendo!

Derecha-izquierda-derecha-adelante-corre-¡la toqué!-sigue corriendo-sube por el árbol-¡la tengo!

Bueno, aquí la tengo atrapada en mi hocico lleno de letales dientes. Bajaré de este árbol con mi presa completamente atrapada. Ah, qué satisfacción. Ahora puedo dejarla aquí tirada.

¡Ay no! La está tomando de nuevo. La está moviendo de nuevo. Pero si yo ya la cacé. ¡Malditas ramas inmortales! ¡No escaparás!

¡Ajá! Aquí estoy en lo alto del árbol con una rama inmortal en mi asesino hocico. Pero para ¿qué le pasa al perro de enfrente? Ah, lo van a soltar un ratito. Tan contento que se pone. Mira la cara de pavo que tiene… Y se pone a saltar y a correr hacia ninguna parte. Le lanzan un juguete y ahí sale disparado a buscarlo. ¡Y se los trae de vuelta! ¡Y se los entrega! Y se queda con cara de weón esperando que se lo lancen de nuevo. Puede estar horas en eso…

En fin, me bajaré de mi árbol con mi rama inmortal. Ya me está dando calor de nuevo.

miércoles, 8 de enero de 2014

Hoy en Crónicas Anexas: El Ciudadano Jack

En realidad, Jack no es su verdadero nombre. Es que un día llegó y contó que no sé quién le había dicho que Joaquín en inglés era Jack, así que quedó como Jack para siempre, siempre, siempre. Siempre. En fin, Jack es un tipo muy simpático. De esos que tienen amigos en todas partes, que cae bien a la primera, que siempre tiene esa talla lista para el momento preciso. El punto es que ahora todos esos amigos que ha conocido lo extrañan porque Jack ha desaparecido.

Era jueves y era Santiago. Se juntó con cuatro amigos: uno de toda la vida, una ex compañera de pega y dos más que en realidad eran amigas del amigo de toda la vida. Se encontraron en Provi, a eso de las 4. Más tempranito para evitar los tacos. Fueron a Flannery’s a tomar cerveza y contarse qué habían hecho para el 18. 18 de septiembre, para todos aquellos que no estén familiarizados con las festividades chilenas, es cuando celebramos nuestra independencia, o bueno ya, la “Primera Junta de Gobierno”, pero el espíritu es el mismo.

Cuando se les terminaron las cervezas alguien dijo que tenía ganas de conocer el Bar The Clinic del Centro.

- Yo tampoco lo cacho ¡vamos!
- Me dijeron que la decoración es muy chora – argumento para minas.
- Y venden buenos terremotos – argumento para minos.
- ¡¡Ya!! ¡¡Vamos!!

Ok. Fueron. Eran ya como las 5:30 y la cosa en el ultra sobrepasado tránsito de Santiago empezaba a ponerse seria. Pero nada que nuestros cinco héroes no pudiesen soportar. Llegaron al bar, juntaron unas mesas para que cupieran todos bien, pidieron los terremotos y continuaron conversando. Que no sé quién tiene una casa en Pucón, así que vamos todos para las vacaciones. Que la cagó que mega cool es Breaking Bad. Estudiemos todos química y hagamos metanfetaminas ¡Bitch! Que estaban chatos de sus pegas y que es impactante como no hay nada bueno en el fucking cine. Se terminaron los terremotos y ya nadie quería tomar más (¡era jueves!) y decidieron partir. Pagaron la cuenta, tomaron sus cosas, una última mirada de gitano para ver que no se les quedaba nada y al metro.

Nadie cachó que eran las 7pm. Entraron al tren subterráneo que una vez fuera orgullo nacional y ya no pudieron salir. Intentaron mantenerse juntos lo más posible y lograron llegar hasta el andén. Llegó el primer tren y no pudieron entrar. Llegó el segundo tren y no pudieron entrar. Llegó el tercer tren y entraron empujando a quien fuese. Etapa 1 concluida. Etapa 2: bajarse en Tobalaba y hacer el cambio de línea. Desafío nivel Dios. Salieron con otros 800 mil que tenían esa misma segunda etapa y nadie sabe como lograron mantenerse juntos. Llega el primer tren, que vieron desde lo alto de la escalera y obviamente no pudieron entrar. Llega el segundo, que ven desde la mitad de la escalera y no pudieron entrar. El pánico empieza a sentirse en la multitud. El miedo a no salir nunca de ahí. De nunca volver a tu casa y ver a tu familia. Pero ellos al menos se tenían los unos a los otros. Intentaban mantener la calma echando tallas sobre lo surreal de todo esto y lograban producir risitas nerviosas. Incluso en los extraños que los rodeaban. Llega el cuarto tren y no se pueden subir. Vamos, la 5ta es la vencida. ¡We can do it! Un par de tallas más, un autodominio increíble para no gritar y asesinar a todos los que te rodean. Llega el quinto tren. Ahora sí que sí. Una vez arriba ya todo tendrá futuro otra vez. Se abren las puertas y todos empujan. Se genera un mini caos porque solo a la mitad de la multitud les sirve el tren rojo y se empujan y se separan y de pronto se cierran las puertas y Jack queda afuera.

Jack queda afuera... Ve los rostros estrujados de sus amigos en la ventana y sabe que nunca más volverá a verlos.