jueves, 14 de marzo de 2013

Paul Banks - Santiago, Chile, 12 de marzo 2013


Raro. Este recital fue raro. Primero, porque la municipalidad decidió clausurar el local media hora antes de la hora programada y la productora tuvo que improvisar, pues Paul quería tocar y nosotros lo queríamos escuchar. Segundo, porque el local donde finalmente fue el evento quedaba al otro lado de la ciudad y la nueva cita quedaba para las 11:30pm. Con todo esto, llegamos al tercer punto: un montón de gente desistió y en los que fuimos de todos modos se sintió el efecto… Ahí estaba yo, a las 1am, en primerísima fila rodeada de los grandes fans, con Paul tocando como el profesional que es, pero no había chispa. No había energía. Sin esa vibración que viene al juntar un montón de gente sintonizada en la misma frecuencia. Hubo un asomo de fanatismo con Arise Awake, No Mistakes o Young Again, pero nada ni remotamente cercano a lo que podría haber sido. Con el recital ya bastante avanzado, la gente prendió algo y todos coreamos el  “Now and then I can see the truth above the lies…” de The Base, aunque puede que decir “todos coreamos” sea algo exagerado, pero fue lo más cercano que hubo a una plena participación del público. Además, Paul tampoco es de los que se pasea por todo el escenario alentando a sus fans. Todo lo contrario, es más bien quieto y no suele moverse mucho más allá de su metro cuadrado, lo que ayudó poco a encender la emoción contenida en sus espectadores. Lo bueno sí de todo esto es que pudimos disfrutar de un recital más relajado, sin empujones, apretujes y gajes clásicos de las primeras filas. Terminó siendo algo más íntimo, lo que igual se valora.

Me encantaría decir que el recital estuvo increíble, que todos lo pasamos estupendamente, pero no… De todos modos, mirándolo objetivamente, sonaron de maravilla. Él y su banda saben lo que hacen y se nota. Paul es de los vocalistas que te hacen cerrar los ojos solo para escucharlo cantar, llevándote a esos lugares oscuros que tanto le gusta evocar. Así que a pesar de todos los pesares, valió la pena haber esperado y haber llegado a las 3am a la casa (¡Y sin estar pasada a cigarro hasta los calzones! Grande ley del tabaco).

El Setlist.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Devotchka - Santiago, Chile, jueves 29 de noviembre 2012

Antes que nada, debo aclarar que yo no era fan de esta banda. Conocía el típico hit de Little Miss Sunshine y alguno que otro tema loco por ahí, pero fan no. Eso era hasta hace algunas horas atrás. Me conseguí entradas para ir al Common Pitch (¡grande Patagonia Chile!) y como al segundo tema no podía creer la tremenda banda que tenía enfrente. Y cuando digo enfrente quiero decir ahí mismo delante mío. Como en realidad estábamos en un evento mayor con charlas y stands varios, Devotchka no acaparaba la atención de todos los presentes y pude verlos tan cerca como si estuvieran tocando en La Batuta. Era casi como una tokata con los amigos. Y esa cercanía daba la sensación de que son una banda muy simple, en un ambiente muy grato y tranquilo. Pero son cero simples. Son cinco personas que tocan todo tipo de instrumentos con esa virtud de hacerte sentir que no cuesta nada pasarse del violín al piano o al acordeón. ¡Hasta un teremin había en el escenario!

Sonaron maravillosamente, con esa voz afinada/desafinada de Nick Urata llenando cada rincón del parque, los tambores obligándote a mover la jarrita todo el tiempo o los suaves deslices del violín que te hacían cerrar los ojos para solo escuchar. Su presencia en el escenario es contagiante. Son de esas bandas que se les nota que están felices de la vida tocando su música y terminan por traspasar esa alegría al público, te guste o no. Realmente lamento no haberlos conocido más, porque si los disfruté como los disfruté sabiendo tan poco de ellos, me imagino que los verdaderos fans estaban en las nubes.
La verdad es que a partir de ahora se han transformado en una de mis bandas favoritas y espero con ansia volver a verlos en vivo, porque si en estudio ya son buenos, en vivo te hacen fan.

Fotos: Nico Guaiquín

jueves, 18 de octubre de 2012

Suede - Santiago, Chile, 16 de octubre 2012

Aaaaaaaahhhhh (léase como un suspiro)... Al fin de vuelta en las canchas, literalemente. Con la guata apretada cuando bajan las luces, proyectan un gran SUEDE y suena Black Sabath. Lo sé, totalmente inesperado, pero le dió todo un toque esta introducción al más clásico heavy metal a una banda al más puro estilo Brit Pop. Que felicidad estar ahí rodeada de fanáticos de esos que se saben cada palabra y que acompañan cada golpe de la batería con un cabezazo o un manotazo al aire. Era como estar en casa.

Y bueno ¡Qué banda que fui a ver! Aunque no sé si podemos decir que uno va a ver la banda, porque en realidad el show es entero de Brett Anderson. Cuando alguien inventó el término "líder de la banda" se refería a él. Paseándose por todo el escenario, alentando al público en cada segundo del recital, acercándose a las primeras filas para que cada quien le agarrase lo que quisiera y sacando una pose tras otra para que las fotos de todos se vieran profesionales. No sólo es carismático como pocos, sino que canta tan magníficamente bien como se le escucha en sus grabaciones en estudio. Las miradas eran para él, las luces eran para él, la fanaticada era suya. Un deleite. Me imagino que a eso aspira Scott Weiland, pero sin lograr llegarle ni a los tobillos. Su protagonismo era tal que no me parece insensato decir que si al terminar el recital el bajista se hubiese paseado entre el público, nadie lo hubiera reconocido. Es que el resto de la banda sólo aparecía cuando Brett estaba sumergido en las primeras filas, fuera de nuestro rango visual. ¡Pero tranquilos! A pesar de que todo lo demás era para él, los aplausos y los gritos eran para todos. ¡Gran banda!

He llegado feliz a mi casa, sigo feliz ahora, un poco sorda porque el audio estaba un pelín demasiado fuerte (está bien q suene fuerte, pero no saturado. digo yo...) y probablemente siga sonriendo el resto del día. ¡Salud!

jueves, 23 de agosto de 2012

Pearl Jam - Santiago, Chile, 23 de noviembre 2005

Cachen el manso link que hay en You Tube. Es todo, pero todo el concierto del segundo día de la primera visita de Pearl Jam a Chilito. Lo sé, es para llorar. Es que todavía me acuerdo de ese día en que estaba con unos amigos hablando de lo máximo que sería ver a The Cure, Pink Floyd o Pearl Jam en vivo. Entonces una amiga dice "Pero si vienen". Y yo la miré con cara de "sí claro". Esa que uno pone cuando te dicen que este año sí que sí viene The Cure. Y me dice "No, en serio, vienen. Lo escuché no sé donde". Y era cierto. ¡Por la cresta que era cierto! Y hasta el día de hoy uno recuerda con una sonrisa en la cara esos maravillosos momentos: en el que fuiste a comprar tu entrada, en el que te pusiste de acuerdo con tus amigos para ver cómo se iban a San Carlos, en el que hiciste un cartel filete que decía Per Llan, en el que los pacos casi te dejan fuera del recital por mini problemas con la ley (momento angustiante que ahora se ha transformado en anecdótico) y en el que bajan las luces, sube el alarido del público y llega el rock. Ay ay, que alegría y satisfacción que siento ahora. Y saber que más encima está todo el concierto en You Tube para verlo cuando quiera... ¿Qué más se le puede pedir a la vida?

No sé si es necesario contarles que el concierto estuvo alucinante. Es cierto, soy mega fan, pero que estuvo alucinante lo estuvo. Lo digo de la objetividad misma, y si no me creen vean el link ese y se convencerán por sí mismos.

Nada que hacerle, son unos grandes...

miércoles, 13 de junio de 2012

Hugh Laurie - Santiago, Chile, 12 de junio 2012

Nunca antes había ido a un concierto como este. Estaba entre un recital piola y una obra de teatro. El escenario era precioso, con lámparas colgantes, alfombras, telones que cambiaban con las luces y los instrumentos repartidos por aquí y por allá en una suerte de living/bar/sala de ensayos/escenario de teatro. Se demoró un poco en empezar, pero luego entró Hugh Laurie, con un carisma y buena onda que lo acompañaron todo el recital. Sólo para empezar: entró, se acercó al micrófono y se puso a mover los labios mientras se escuchaba una voz grabada diciendo que lamentaba su muy malo español y que necesitaba ser doblado. Pero ojo que no era cualquier voz, era la voz del chaval que dobla Dr. House al español. Y esa fue la tónica de todo el concierto. Una banda excelente liderada por un actor simpatiquísimo. Porque era claramente un actor. Se burlaba todo el rato de si mismo, agarraba pal %@$$& al público, hacía reverencias exageradas y antes de cada canción nos contaba de quién era y alguna anécdota del compositor,  de la letra o de lo que fuera. Fue simplemente un agrado.

¡Y la banda! Qué banda... Todos maestros en su área. El guitarrista tenía 100 guitarras detrás de él, el de los vientos tocaba trompeta, saxofón y clarinete (de lo que caché yo), el baterista con su percusión, el chaval  del acordeón y no sé qué otro instrumento más tenía por ahí y Hugh que se pasaba del piano a la guitarra o sólo a la voz. Bueno, el contrabajista sólo tocaba contrabajo. Pero era seco. Y sonaban impecablemente. Y se veían impecablemente y todo era perfecto. Pero lo mejor era que se notaba que estaban ahí porque les encantaba tocar música y lo estaban pasando de pelos. Y eso necesariamente se transmite al público, así que lo que teníamos era un montón de gente feliz, pasándolo la raja. ¡Gracias Hugh Laurie y su banda!

Pd: Por ahora les pongo unas fotos de mi amigo, que todavía no bajo las de mi súper celular.

lunes, 14 de mayo de 2012

Vicentico - Santiago, Chile, 11 de mayo 2012

¡Se pasó el arrastre que tiene Vicentico! El Teatro Caupolicán (¡grande Teatro Caupolicán) estaba repleto. La única otra vez que me tocó ese recinto así de lleno fue cuando vi a los Fabulosos Cadillacs en el 2000. Ni Interpol ni Prodigy (que son las otras bandas que recuerdo haber visto ahí) lograron tamaña convocatoria. Y bueno, el concierto empieza y uno se da cuenta del por qué. ¡Él es un máximo! Canta filete, con su voz llorona y rasposa,. Tiene cualquier presencia, paseándose de un lado para otro con una mano en el bolsillo, seduciendo al público con su simpatía. ¡Es un ídolo! Y ya cuando se quedó solo con su guitarra y cantó con toda esa gente "Siguiendo a la luna"... Es por esos momentos de completa unión y armonía que vamos a recitales ¿o no?

Y al final, después de volver dos veces, nuestro querido Vicentico de nuevo se queda solo con su guitarra y nos hace felices a todos una vez más... ¡Te queremos! En Chile todos te queremos y te seguiremos queriendo tan lejos como puedas llegar. Las cosas que dices tienen sentido, Podemos detenernos y ponernos a pensar. ¡Eres un grande!

sábado, 21 de abril de 2012

Morrissey - Santiago, Chile, 26 de febrero 2012

Ahora que me siento acá a recordar este concierto para escribir esta reseña no puedo evitar que se me llene el pecho y me salga una sonrisa. Morrissey es Morrissey y punto. La Real Academia de la Lengua debería tomar esa palabra, Morrissey, y ponerla como sinónimo de "Maestro". Es que es un grande. Canta con una naturalidad, con una fluidez que te hace saber que ahí no hay esfuerzo, es simplemente expresión. Su presentación es sencilla pero perfecta. Él no necesita nada para dar un gran concierto. Basta con que suba al escenario y cante y ya estamos todos felices. "You're the one for me, Fatty", "I know it's over", "How soon is now" y ya cuando dije "esto sólo podría ser mejor si cantara Please, please, please..." y va y canta "Please, please, please..."... Me acuerdo y me sale un suspiro... Que genio, que maestro, que grande ¡que TODO!

Y a parte está Viña. ¿A quién no le tocó defenderlo el día 25, 26, 27, 28...? Que se indignó porque había un jamón en su camarín, que exigió que no sé quien no usara un vestido con plumas, que nadie podía usar cuero en su presencia, que no saldría a tocar con un atraso de media hora, etc. etc. Entonces yo pregunto ¿Hay alguien en el mundo del espectáculo que no sepa que Morrissey es vegano a morir? ¿Acaso hizo sus exigencias el mismo día del concierto o las envío meses antes cuando se firmó el contrato? Y más importante aún ¿A QUIÉN LE IMPORTA? Sí, es divo, pero por lo menos sus exigencias apuntan a una causa noble, a un intento por sensibilizarnos al maltrato animal en la industria. Así que Morrissey, sigue siempre como eres, eres un máximos y siempre agradeceremos tu gran aporte al mundo.