sábado, 27 de agosto de 2016

Hoy en Crónicas Anexas: La bitácora de Milord

No sé muy bien como introducir lo que les voy a mostrar. Tal vez simple y claro sea lo mejor. Ok, corta: Thomy (Thom Yorke para los que no lo conocen) es un gato con un nivel de ridiculez un poco más elevado de lo que uno esperaría en un gato doméstico. Tiene un amigo, Milord. Milord es un reno de peluche que venía de regalo en un tazón y han sido amigos desde siempre. Thomy juega con él y lo pasea por toda la casa. Son íntimos. La cosa es que el otro día encontré esto...

sábado, 31 de octubre de 2015

Hoy en Crónicas Anexas: Conflictos interespecíficos

Había un perro. Había dos perros. En realidad eran tres perros y un humano. Y la situación era compleja... Don Jofré vivía en una casa esquina. Años. Años ya que vivía en esa casa esquina. Y era tan bonita. Con sus ventanas de madera, el piso de parqué, el pasto que la rodeaba y la parra de uva frutilla que era su tesoro. Y afuera de la casa, rodeándola, más pasto. Verde, muy verde. El más verde de la calle. Tan bien cuidado que parecía sacado de un campo de golf inglés.

Tommy era un quiltro blanco, chico y con actitud. Llevaba su propia manada, "Los del Unimarc", a pura actitud. Era el jefe indiscutido y como tal tenía que marcar su preciado territorio en una ciudad con manadas por doquier. El punto más conflictivo era ese parche de pasto tan bien cuidado que mojón que dejase sería visto por quien sea y listo, misión cumplida.

Negro. Negro era una mezcla de pastor alemán con alguna otra raza negra y muchas otras razas más aún por definir. Su porte, su elegancia quiltresca y sus colmillos sacados de alguna de esas razas por definir lo hacían el jefe de "Los del Negro". Soberano de unas importantes cuadras, era vecino de Los del Unimarc, coincidiendo en ese parche de pasto verde y perfecto donde dejaba siempre un gran mojón que decía "hasta acá llegan los del Negro".

Sr. Jaraquemada se creía de raza. Con pinta de collie, afirmaba ser de sangre azul, seguramente perdido en alguna escapada de hace muchos años, sus personas tal vez lo buscaron y nunca lo encontraron. Sea como sea, acá tenemos un individuo elegante, jefe por pura intimidación aristocrática. Lord de "Los Nobles", patrullaba sus tierras con rigor y precisión suizas. Su punto favorito era ese parche de pasto verde e impecable, como él. Ahí dejaría su mojón, al lado de ese mojón chico y blancuzco y de ese otro grande y hediondo. Ahí estaría el suyo, formando un lulo perfecto. Que quede claro quién es el jefe con mejor sentido estético.

Una situación que llevaba años. Don Jofré odiando a esos malditos quiltros de la conchetumadre que no lograba pillar y que ahí destruían su perfección y lo humillaban ante todo el barrio, demostrando que tal vez el suyo no era el mejor pasto.

Y Tommy, Negro y Sr. Jaraquemada que no sabían cómo chucha (cresta, Sr. Jaraquemada pensaba que cómo cresta) sus mojones desaparecían. "¡Pero si lo dejé aquí hace dos días! No ha llovido, no ha pasado un aluvión, mucho menos una avalancha. ¿Qué chucha?" Pensaba el Negro mientras soltaba su marca contundente y marrón. "¡Por la reconchatumadre! Tiene que haber sido alguno de esos humanos del orto. ¿O será que el Negro lo sacó, careraja? ¿O ese cuico del Sr. Jaraquemada?", se preguntaba el joven Tommy. "Virgen santa... De nuevo... ¿Cómo es esto posible? Quiero pensar que son los humanos, pero ¿para qué se llevarían mi mojón? ¿De qué les sirve? No, fue uno de esos quiltros ordinarios que quieren expandirse. Guerra, esto ya es guerra".

Y fue así como ocurrió la masacre de la calle Echeñique. Los súbditos empezaron a cuestionar la autoridad de sus jefes. ¡Incluso del Sr. Jaraquemada! Y no, esto no es aceptable, acá habrá guerra hasta morir y retroceder nunca, rendirse jamás, nos vemos a la puesta de sol y ahí se terminará esto de una vez por todas.

Llega la puesta de sol. El Sr. Jaraquemada estaba ahí hacía unos minutos (era conocido por su puntualidad), el Negro aparece con los suyos detrás y Tommy viene con aspecto acelerado, pero en realidad es que con esas patas cortas se tiene que mover muy rápido si quiere llegar a algún lugar a tiempo. Y ahí están los tres, listos para la batalla. Y batalla campal se ha dicho. Ladridos furiosos, dientes desembocados, sangre roja y azul mezcladas en un macabro morado que cubre parte de la calle, parte del pasto recientemente cortado. Salen los vecinos, llaman a los bomberos, al veterinario de la esquina, a la Sociedad Protectora de Animales, al Servicio Agrícola Ganadero, sacan mangueras, tiran piedras, palos, Dios mío ¿qué hacemos? Nada, no pueden hacer nada y nadie entiende qué les pasa a estos perros endemoniados.

Finalmente, malheridos, los tres perros llegan a un acuerdo decidido a punta de colmillos: la esquina es del Negro. El Sr. Jaraquemada se despide con una sutil reverencia de perdedor honrado, Tommy cede escupiendo saliva y sangre al suelo y el Negro, con lo poco de fuerzas que le quedan, deja su mojón vencedor en el pasto.

En cuanto a Don Jofré, llega tarde ese día, pero se entera de todos los pormenores cuando pasa por la panadería a comprar la última horneada de pan. Tampoco entiende nada, parece que hasta los perros están locos en esta ciudad, y tampoco repara que fua a partir de ese día que los mojones en el pasto disminuyeron considerablemente, en dos tercios para ser más exactos. ¿Qué pasó? ¿Será que nunca fueron quiltros de la calle, sino mascotas de alguien que ahora recoge sus cacas? ¿O tal vez sí eran quiltros, pero murieron atropellados, envenados o de hambre? Pucha, ahora le dio un poco de pena a Don Jofré y se le aprieta un poquito el corazón mientras recoge ese mojón grande y hediondo que cada cierto tiempo insiste en volver.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Frontera Festival, 15 de noviembre - Primavera Fauna, 22 de noviembre - 2014

Primavera Fauna - Real Estate
Tuve la surte loca de que me invitaran a ambos festivales (¡Grandes Victor, Nata y Gléh!). Ahora que Chilito se ha plantado, echado fuertes raíces y establecido su lugar como parada obligatoria de las giras musicales de casi cualquier banda del mundo (te seguimos esperando Sigur Rós), estamos llenos de recitales, tocatas y festivales, cosa que los organizadores tendrán que tener en cuenta a la hora de establecer precios. Digamos que hay pocos bolsillos que aguantan tanta extracción en nombre del entretenimiento... Considerando que aún nos quedan Rockout Fest, Legalize Festival, Lollapalooza, los side shows de Lollapalooza y etc, hay que filtrar, hacer de tripas corazón, y dejar pasar a los que en realidad te gustan, pero no estás dispuesto a desembolsar 50 lucas en desmedro del otro que sí que te gusta mucho.

Primavera Fauna - Uno de los tantos stands
En fin, situaciones financieras a parte, retomo mi narración. "¿Por qué hablar de esos dos festivales en un mismo post?", se preguntará el lector inquisitivo. Son tan distintos, de hecho, son diametralmente opuestos. Y esa es justamente la razón.

Frontera: En el Club Hípico, fácil acceso, unas 20 lucas más barato, música en español proveniente de variados rincones hispanoparlantes.

Primavera Fauna: En el Espacio Broadway, llegas en auto o pagándole 5 o 7 lucas al bus de acercamiento, sus 20 lucas más caro, música indie pop electrónica nacional e internacional.

Eso como primera pincelada. Como segunda pincelada: el público objetivo y, como consecuencia de ello, la organización.

Primavera Fauna - Mogwai
Primavera Fauna un desfile de personajes fascinantes, intrigantes, gente colorida, no tan colorida, rockera, taqui rockers, de zapatos tornasol, de poleras de The Hives o Interpol, de pelos planchados, de pelos sueltos al viento con coronas de flores, con polerones grises, con aires a Sofia Loren, con barbas largas, cortas, despeinadas, perfectamente cuidadas o sin barba, muertas de frío con short, muertas de calor con chaquetas aleopardadas, con cabezas de unicornios, con hawaianas, con bototos, con blue jeans y una polera negra, con pelos muy largos, muy cortos, morados, verdes, rosa desteñido o sin pelo. Fauna, en Prmavera Fauna hay al menos un representante de cada especie posible. Entretenido de ver, entretenido de ser parte, aportando con mi especie. 

Un festival repleto de rincones, armado para que su público disfrute del lugar. Colchones Rosen para descansar o escuchar música acostado; "carpas" con aire árabe, con cojines y protegidas del sol para echar la talla con los amigos; cojines-asiento; mantas de picnic con canastos de picnic, sin picnic; sillas playeras color rosa; rincón indoor con sofá y comodidades indoor; sectores vip que eran iguales a los sectores no vip pero con sillones; mesas de ping pong y taca tacas a 500 pesos; y suma y sigue. Un deleite para los diseñadores, eso está claro. Seguro que fue de lo más entretenido diseñar, armar y ver el resultado final. Y el público lo apreció y lo disfrutó.

Primavera Fauna - The Lumineers
Elemento común: las lucas. Hay que tener dinero para pagar la entrada, pagar la bencina/estacionamiento/bus de acercamiento, las 3 lucas que costaba la cerveza Cristal Light... (momento de shock compartido), etc. Acá hay dinero que se gasta antes (con tu entrada), durante (con todo lo recién mencionado) y tal vez después si tuviste la mala suerte de creerle al "estacionador" y estacionar en ese lugar tan, pero tan ilegal, pero que "los carabineros han permitido porque el recinto está colapsado". Sí, claro, allá voy Juzgado de la Policía Local de Pudahuel...

Frontera Festival - Vetusta Morla
Y para Frontera Festival gente normal en todas partes. Jeans, poleras negras, jeans, zapatillas negras, jeans, mochilas grises, jeans negros, polerones azules, jockeys, normalidad, normalidad, normalidad. Gente que va por la música, gente que va a ver bandas, que se sienta en el pasto, que fondea su chela, que es fan y fue única y exclusivamente a escuchar música. ¿Hubieran disfrutado de un lugar plagado de asientos, cojines, mantas de picnic y sillones? Sí. ¿Hubiera pagado 20 lucas más para tener eso? No lo creo. No había cerveza, pero el choripan doble salía 3 lucas. Lo menciono como escala comparativa.

Por último, la razón que nos lleva a todos a asistir a eventos de este tipo: las bandas. Acá la subjetividad es infinita, pues es cosa de gustos, pero sí hay cosas objetivas que uno puede plantear: 

Frontera Festival - Aterciopelados
Frontera con unos 30 minutos de atraso en todos los escenarios... mal, imposible de organizarse, imposible anticiparse para ver un poco de esto y un poco de aquello. Pero las bandas... ¡un 7! Cada una en su estilo, ya sea punk, rock and roll, reggeaton o un mix de todo lo anterior, esta gente supo presentarse, supo entretener, supo llevar a su público. Vetusta Morla recibido por su fanaticada española, que ahí mismo me enteré que son una banda con mucho arrastre en su país natal (sí, España); Divididos sonando fuerte y duro como debe ser; Bomba Estéreo demasiado más electrónico de lo que me hubiese gustado, pero con buena puesta en escena y mucha energía; Aterciopelados, unos profesionales, impecables, entretenidos, con una voz poderosa, protestando por México, protestando por Chile; y por último, Calle 13, con un dominio absoluto del público, haciendo que nos abrazáramos, que saltáramos, que cantáramos e hiciéramos lo que sea que ellos quisieran, reclamando por las injusticias del sistema e incitándonos a no comprar su disco: "Si no tienes dinero para pan, leche y huevos, no gastes dinero en nuestro disco. Bájalo de internet". Bonitas puestas en escenas, buen sonido, mucha empatía con el público y ese sonido latino que se mete entre nota y nota, otorgando identidad. En fin, un festival con bandas que saben divertir y un público que los fue a ver a ellos.

Frontera Festival - Calle 13
Primavera Fauna otro mundo... Digamos que acá la música era la excusa para el evento, no era el evento. La razón de estar ahí no era esa banda en particular que te hace alucinar, sino más bien esa fauna de cosas que ya no quiero volver a describir. Bandas copias de otras bandas, bandas que no mostraban nada nuevo, con un tema redondito tras otro tema redondito tras otro y otro... Empezaban y uno decía "Vaya, esto suena bien", luego "Esto también suena bien, Veamos qué más hay". No hay nada más. Eso que sonó bien es lo que sonará el resto de su presentación. Llegamos a medio camino de Real Estate, que sonaba bien; pasamos a Erlend Øye and The Rainbows, una unión entre The Whitest Boy Alive y Simple Red (The Redest Boy Alive), sin jamás salirse de eso; seguimos con Maxxi Soundsystem, un remix del remix de Tecno Tronic... No aguantamos más tanta falta de originalidad y nos fuimos a pasar nuestro momento Cosmo en la carpa de Cosmopolitan (ya que las bandas no proponían nada, aprovechemos lo que propone el evento). Mogwai tenía que ser la salvación a esta sequía musical. No lo fue. Sonaron mal, demasiado saturados, el viento arruinando las ruidosas guitarras y una puesta en escena sin absolutamente nada. Tratemos con The Luminieers y ahí tuvimos el tren por excelencia de temas redonditos sin ningún riesgo, sin ninguna propuesta. A esa altura, ya había cansancio, ya habían ganas de utilizar alguno de esos rinconcitos ultra acogedores. Echadas en los muy cómodos colchones Rosen, esperamos que se acercara la hora de Tame Impala, única banda que conozco. No negaré que había miedo. Miedo de un sonido plano, del viento arruinándolo todo, de cinco chavalitos muy quietos con sus guitarras sin nada interesante que ver, descansando en su look hipster/indie que conlleva una actitud indiferente e increíblemente poco estimulante de presenciar.

Primavera Fauna - Tame Impala
Pues no. Al fin música. Al fin una banda que sabe tener influencias y transformarlas en algo nuevo. Una banda cuyos integrantes no son tan enérgicos, pero que lo compensan con una gráfica a otro nivel: simple, al ritmo de la música, enriqueciendo su sonido y haciendo que tus ojos disfrutaran tanto como tus oídos. Tame Impala salvó la noche y nos pudimos ir sintiendo que habíamos ido a presenciar música. No nos quedamos al resto, pues ya eran las doce y tanto de la noche y, la verdad de las cosas, es que no queríamos arruinar lo que nos dejó Tame Impala con otra banda copia de otra banda.

Primavera Fauna - Tame Impala
En resumidas cuentas, vemos que el mundo de los festivales ya da para cualquier cosa. Pueden estar armados en torno a bandas con trayectoria y que están ahí creando, innovando, aportando y que atraen a la gente por su música, o pueden tratarse de armar más bien una fiesta que dura todo el día, con música en vivo y muchas otras cosas que hacer a parte de escuchar música. Queda a gusto del consumidor.

lunes, 31 de marzo de 2014

Lollapalooza 2014 - Santiago, Chile, 30 de marzo 2014

Luego de una muy necesaria noche de descanso (y gran parte de la mañana), partí tipo 2:30 para ver a Johnny Marr. Esta vez no hubo incidentes espacio-temporales que pudiesen alterar mis percepciones, así que llegué bien, justo cuando estaba empezando. Yo no tenía grandes expectativas, pues había escuchado su disco solista y no me había llamado mucho la atención. Fui más que nada a ver el guitarrista de los Smiths como quien va a ver a Paul McCartney solo porque es un Beatle, pero no por la música que hace como solista.

Y qué grata sorpresa me llevé. Es un guitarrista de lo más dotado que he visto. Tranquilo, sin grandes pretensiones, tocó más que nada su propia música con un dominio que te obligaba a apreciar lo que estaba haciendo. No eran arreglos ni riffs del otro mundo, pero su actitud confiada hacía que los sintieras como grandes. Luego de pasearse por gran parte de su propio repertorio, llega a Big Mouth Strikes Again y la guitarra suena como nunca la había oído antes. Era como si de pronto la canción solo estuviese hecha por la guitarra. Sin Morrissey, sin esa voz y esa persona que te lleva a otra parte y te distrae de todo lo demás. Verlos juntos tiene que haber sido alucinante... Sigue con Word Starts Attack y Getting Away With It y era tan claro la falta que le hacía la voz de Morrissey y la falta que le hace a Morrissey la guitarra de Johnny Marr. Uno sin el otro se siente cojo... Sus melodías eran preciosas, limpias, precisas, pero la voz lo perdía. Y eso mismo pasa con Morrissey: grandes letras, coros hermosos y en cuanto deja de cantar el tema se pierde sin una melodía que lo sustente. En fin, Marr sigue con un cover de I Fought the Law, coreada y disfrutada por todos y luego entra el más clásico acorde de How Soon is Now? y los fans de The Smiths emergen en coro cantando "I'm the son and the heir..." y era otra cosa esperar la guitarra y no la voz. Todos cantamos porque es la manera que tenemos de participar como público, pero en realidad lo queríamos escuchar era la melodía y todo lo que hay detrás. Luego termina con There is a Light that Never Goes Out, dedicada a todos los que estábamos ahí y no dedicada a los que no estaban (jaja), y fue agarrar un tema que ya es bello, pero presentándolo desde otro ángulo. Johnny Marr realmente me mostró una música que escucho hace años de una manera totalmente nueva. Una revelación.

Seguimos con nuestro festival y me voy a ver a Julian Casablancas. Tenía el temor de que sonara mal por los problemas en ese escenario el día anterior, así que me instalé sin muchas expectativas. Mientras espero que empiece, me tocan el hombro y ¿con quién me encuentro? ¡Jack! Me cuenta que el día anterior tampoco se quedó hasta el final y que se escuchaba muy mal, que el sonido se perdía y se saturaba. Mala señal para Casablancas, pero esperemos que entre ayer y hoy hayan arreglado el problema. Empieza el recital y no, no habían arreglado el problema. De hecho se escucha peor. El estilo de Casablancas es sucio y distorsionado de por si, pero sumado a esos amplificadores del infierno la cosa se fue a la mierda... No se entendía nada, era imposible seguir las melodías, sus temas nuevos que nadie conocía sonaban como un enredo de guitarras y voces. Nos cambiamos más hacia el centro, a ver si desde la mesa de sonido se escucha mejor. No. Nos movemos hacia la derecha, a ver si los parlantes del otro lado están mejores. No. Intentémoslo más atrás. Tampoco. No había caso. Toca 11th Dimension, lejos su mejor tema, y era espantoso. Al final lo vi entero porque él es muy carismático, un tipo buena onda que echa la talla con el público, así que sentía que abandonaría un amigo si me iba, pero la verdad es que fue un suplicio...

En fin. Nos sentamos un rato con Jack a descansar mientras esperábamos a los Pixies. Fuimos al escenario de Vampire Weekend, pero su música es demasiado happy para nosotros. No pescamos mucho a la banda y nos dedicamos a mirar a la gente. Súper mega adolescente el público. Miles de niñas peinaditas con sus pelos largos adornados con flores, shorts y pequeñas poleras que las harían sufrir en un rato más cuando la temperatura bajara peligrosamente. Muchas barbas cuidadas y lentes de marcos muy negros. Pelos bien peinados y camisas abotonadas. Muchos, muchos extranjeros, de esos rubios que uno sabe que no son de acá. Y rockeros con sus poleras negras de NIN o Soundgarden. Familias con niños y bebés y globos de colores. El público era un espectáculo en si mismo.

Se va acercando la hora y le digo a Jack que quiero estar muy, muy, muy adelante para los Pixies. Si se va a escuchar como el ajo de nuevo, prefiero al menos estar ahí mismo delante del escenario y distraerme con ellos. Jack, menos fan de las locuras de  las primeras filas durante un recital semi punk, decide quedarse más atrás y quedamos de juntarnos para Arcade Fire. Nos despedimos y a lo más cerca posible se ha dicho. Claramente había una alta expectativa con ellos, pues llegué media hora antes que empezara y estaba lleno. Van pasando los minutos, se sube un chavalín con una guitarra y de pronto alguien dice "¡Ahí está Frank Black". Listo, en cosa de segundos, cada integrante toma su instrumento y Bone Machine. La locura inmediata en las primeras filas se desata y todos felices de la vida saltando y cantando. Sin esperar ni un nano segundo, pasamos a Wave of Mutilation, Head On, el máximo hit Hey y de pronto "hermanita ven conmigo, hermanita ven conmigoo oo oooo!". Ya ni me acordé que habían problemas de sonido, estaba encantada por esos cuatro (te queremos Kim) al ritmo y frenesí de la banda responsable por todo lo que vino después, influenciando la música hasta el día de hoy. Tocaron 22 maravillosos temas, incluyendo su nuevo material y nos dejaron a todos con ganas de mucho más. Gouge Away, The Holyday Song, Nimrod's Son, La La Love You, Where is my Mind?, etc, etc, etc. Vale toda la pena del mundo aguantarse los empujones, codazos y pisotones que te puedan llegar con tal de ver a esos grandes así de cerca. ¡Qué deleite!

Termino agotada pero feliz de haberle dado todo a tamaña banda y me voy con una sonrisa de oreja a oreja a juntarme con Jack y ver a Arcade Fire. La expectativa era grande. Una banda totalmente hija de su época, la mejor representante del indie en este festival, con 20 personas arriba del escenario vestidas para dar un espectáculo. Yo no los cachaba mucho, más que nada los temas del álbum Funeral, pero me gusta eso de ver una banda que algo conoces, pero que en realidad no sabes muy bien qué esperar. Mucho más fácil sorprenderse. ¡Y vaya sorpresa! Sonaron impecables, recibidos por una fanaticada masiva que coreaba sus temas uno tras otro. Una puesta en escena acorde a los tiempos que vivimos, con mucho color y movimiento. Un pequeño escenario ubicado entre el público, frente a la mesa de sonido, fue el foco de la destrucción de un tambor, de un hombre vestido de espejos y de Régine Chassagne envolviendo a todos en su carisma y talento. Jack estaba alucinando. Mucho más fan que yo, era parte de esa multitud que se notaba que los llevaba en la sangre y que vibraba con cada tema. Finalmente hacen una pequeña pausa y aparecen en el escenario 4 o 5 individuos con máscaras gigantes diciendo, en inglés, que Johnny Marr estaba ahí con ellos y de la nada empieza There is a Light that Never Goes Out, pero algo suena raro. Surge la voz y era la versión en español  que no tengo idea cómo sabían ellos que existía. En la mitad, la canción se corta con un Win Butler reclamando "¿Qué onda? ¿Nos vamos 5min y suben a otra banda?". Excelente momento de humor. Esa multitud de músicos retoma sus instrumentos y vamos con Normal Person, Here Comes the Night Time y el muy esperado Wake Up, el mejor tema que existe para terminar un recital. A esa altura ya teníamos chayas en el pelo, sonrisas en la cara y un cansancio solo superado por la emoción de estar presenciando algo de ese nivel. Fue realmente una joya perfectamente pulida y presentada sin saturar con su esplendor. Fantástico.

Ahora, ya al final de este largo fin de semana, le tocaba a Soundgarden. Otro estado, nada que ver con lo que habíamos visto recién. Jack, agotado, se fue sin verlos, pero pude toparme con Diego Metal (quien de nuevo se había pasado, pero esta vez con la ayuda de un amigo que trabajó en el festival). Había llegado recién y vimos juntos los primeros temas, pero yo ya no tenía nada más que entregar y lo dejé mientras él se acercaba a rockear al estilo Seattle. Pude ver Spoonman, Balck Hole Sun y para cuando llegaron a My Wave yo ya estaba en camino hacia la salida. Después Diego me contó que estuvo buenísimo, pero mucho hit, que faltó un poco de esos temas dedicados a los fans más acérrimos, pero bueno, es un festival y así es como hay que enfrentarlo. Y sí, el sonido dejó mucho que desear... Lamentable Claro Stage.

Entonces, por lo que vi, el premio a mejor presentación se lo doy a Nine Inch Nails y a Arcade Fire. Debería dárselo solo a uno, pero mi opinión está sesgada porque soy mucho más fan de NIN, pero Arcade Fire realmente deslumbró. Y revelación fue el viejo Johnny Marr por darle toda una nueva dimensión a una música que vengo escuchando hace años.

Y ese fue mi Lollapalooza. Lo notable que ocurrió en esta ocasión es que tuvimos una especie de historia de la música, donde NIN, Johnny Marr y los Pixies son esas bandas responsables de la música que existe hoy, con Arcade Fire o Julian Casablancas (The Strokes). Padres e hijos compartiendo escenarios ¿qué más podemos pedir?

El setlist de Johnny Marr, Julian Casablancas, Pixies, Arcade Fire y Soudngarden.